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Estonia es conocida, sobre todo, por su Aromántica y
legendaria capital, llamada Tallinn, una de las ciudades
medievales más bellas y mejor conservadas de Europa.
La ciudad antigua de
Tallinn aparece misteriosa e intrigante, propia del primer
milenio. No sin razón ha recibido por parte de la UNESCO
el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad. Calles
angostas a la luz de viejos faroles, caminos empedrados,
puestas de sol sobre construcciones seculares, vista del
alto de Toompea al mar; y junto a esto, el estrépito del
ir y venir del tranvía, bullangueras y divertidas ferias
de artesanía, apacibles tertulias en cafés al aire libre,
animados festivales e inolvidables fiestas de la ciudad
vieja: todo esto es Tallinn.
Es un placer
sumergirse en alguno de los íntimos cafés de esta
acogedora ciudad, o en una de sus actuales galerías,
restaurantes o boutiques. A cada paso es posible detenerse
a disfrutar de una apetitosa comida, así como de un
esmerado servicio. Por supuesto, le aconsejamos que pruebe
la Cocina Estoniana, en la que se entrelaza lo rústico del
lugar con lo más distinguido de la cocina clásica
universal. Las cafeterías de Tallinn son famosas por sus
aromáticos cafés y sus pasteles de frutas del bosque.
La vida de esta sugestiva
ciudad no languidece al caer la noche. Tallinn es conocida
por sus clubs nocturnos y atractivas salas de fiesta,
llegando en esto a ser considerada por nuestros países
vecinos como la capital. ¡Incluso se la denomina la Ibiza
urbanizada! Si a todo ello se puede añadir el buen precio,
entonces se convierte en un adecuado lugar de destino.
También los alrededores de
Tallinn ofrecen incontables emociones, como por ejemplo,
la de disfrutar galopando a caballo por toda la costa o
hacer vela en la bahía. Otra posibilidad es salir fuera de
la ciudad y pasear por los senderos de los bosques, entre
pantanos y pinares, escuchando el silencio de la
naturaleza.
¡Tallinn hay que valorarla con los propios ojos!
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