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Información sobre
Hungría
Situada en el corazón de Europa y
habituada a recibir viajeros, Hungría es el país idóneo para
introducirse en Europa del Este. La mayoría de viajeros se acercan a
Budapest, una pintoresca y animada urbe con una gran vitalidad
cultural y deportiva. Aventurarse fuera de la capital supone
adentrarse en las llanuras, lagos bordeados de enclaves turísticos,
ciudades barrocas y rústicas poblaciones. Catar sus excelentes
vinos, relajarse en las aguas de un balneario y la ornitología son
otras de sus atracciones.
Budapest
La capital de Hungría se extiende sobre las dos
orillas de un suave meandro del Danubio. Es el centro
administrativo, económico y cultural del país, y casi todo lo que
sucede en él empieza, acaba o tiene lugar en la urbe. Pero Budapest
se distingue sobre todo por su belleza. Sus amplias avenidas, sus
frondosos parques y su armoniosa mezcla de estilos arquitectónicos
le han valido el sobrenombre de el París de la Europa del Este.
Un paseo por la ciudad puede transportar al viajero a finales del
siglo XIX, pues fue entonces cuando se construyó la mayor parte de
sus infraestructuras gracias al auge industrial. Está bien trazada y
es ideal para caminar.
El amurallado barrio de la fortaleza de Buda
es el principal destino de los visitantes y contiene algunos de los
monumentos y museos más importantes de Budapest. Se compone de dos
zonas diferenciadas: la ciudad vieja, donde los plebeyos
vivieron durante la época medieval; y el palacio Real, el
emplazamiento original de un castillo construido en el siglo XIII
que fue reconstruido en el XIX bajo el estilo neobarroco. La ciudad
vieja presenta calles hermosamente pintadas, iglesias muy decoradas
y el famoso bastión de los Pescadores, construido como un
mirador en 1905 y denominado así por la antigua existencia en ese
lugar de una lonja de pescado. Este enclave posee unas excelentes
vistas sobre Budapest, y cuenta con siete torrecillas (que
representan las siete tribus magiares que penetraron en la cuenca de
los Cárpatos en el siglo IX) y una estatua ecuestre de san Esteban.
Al sur de la ciudad vieja se halla el palacio real. Arrasado,
reconstruido y rediseñado en numerosas ocasiones durante los últimos
siete siglos, el palacio alberga varios museos y la Galería
Nacional, que exhibe una gran colección exclusivamente dedicada
al arte húngaro.
Al norte de Obuda se halla la colonia romana de
Aquincum, una de las más importantes y completas de Hungría.
Construida a finales del siglo I, fue una de las ciudades más
prósperas del continente, con suntuosas casas de una sola planta,
fuentes y patios. Pese a los escasos restos que se conservan, aún
puede admirarse sus contornos e intuir los grandes baños públicos,
el mercado y un templo dedicado al dios del sol Mitra. El Museo
de Aquincum expone un órgano de agua del siglo III, vasijas de
cerámica, mosaicos en el suelo, y esculturas y sarcófagos de piedra
en el exterior. Pero lamentablemente, las explicaciones sólo
aparecen en húngaro.
Hacer un crucero por el Danubio, pasear por las
orillas del río, cruzar románticos puentes, curiosear por las
librerías de viejo y las joyerías, o tomar las aguas en uno de los
múltiples balnearios de la ciudad son otros atractivos que ofrece la
capital.
Se puede encontrar alojamiento económico en Pest o en
las colinas de Buda, al oeste y el este del centro de la ciudad,
respectivamente, y existe una gran cantidad de establecimientos
económicos donde comer en el barrio de la fortaleza. El mercado
callejero de Esceri (en el distrito XIX, al sur de Budapest) es uno
de los más grandes y recomendables de Europa del Este. En él se
vende todo tipo de productos, desde relojes de pulsera del ejército
soviético hasta sombreros de copa. Además, la ciudad dispone de una
amplia oferta de actividades nocturnas: desde ópera, teatro, ballet
y baile hasta discotecas de rock, pop, jazz y las últimas tendencias
musicales.
Lago Balatón
Este lago alargado, a unos 100 km de Budapest, es el
mayor de Europa Central, con una superficie de casi 600 km².
Conocido como el parque de la nación, Balatón está dividido
en dos orillas que difieren entre sí: en el margen sur se alza la
zona turística con altos hoteles y minúsculas playas, y en el norte
se hallan más poblaciones históricas y lugares de interés, senderos
de montaña, mejor vino y mucha menos ostentación.
Dominando el Sur se halla Siofok, el principal
centro turístico de Balatón, donde las actividades que ofrece se
basan en la gastronomía y la playa. Para alejarse de las multitudes,
es posible desplazarse a Szántod, un centro portuario con
granjas, establos, talleres y una iglesia barroca de los siglos
XVIII y XIX, todos ellos perfectamente conservados. Más al Oeste se
encuentra Keszthely, donde destaca el palacio de Festetics,
uno de los mayores edificios barrocos del país.
Al norte del lago aparece Balatonfüred, el
enclave turístico más antiguo y popular. Durante el siglo XIX fue
primero el centro de reunión de políticos y líderes culturales,
luego una colonia de escritores y, hacia 1900, un lugar de veraneo
para la emergente clase media del país. Sigue siendo un lugar
sofisticado pero tranquilo, y cuenta, entre sus atracciones, con un
espléndido paseo, algunos museos dedicados a artistas determinados y
termas de agua caliente. Al Sur se encuentra la histórica población
de Tihany, mientras que al este, Badacsony, una región
famosa por su paisaje, sus senderos especialmente idóneos para
caminatas y su excelente vino.
Pecs
Entre el Danubio y el Dráva, en el sur de
Transdanubia, Pecs es una de las ciudades más interesantes de
Hungría. Goza de un clima suave y cuenta con un pasado ilustre,
excelentes museos y algunos de los mejores monumentos turcos del
país. También es célebre por su música, ópera y ballet, y por la
peletería, una de las más célebres del país.
La mezquita es el símbolo más representativo
de la ciudad, el edificio más grande de la ocupación otomana que
todavía queda en pie en Hungría. Su cúpula octagonal verde de cobre
fue construida a mediados del siglo XVI. Tras la expulsión de los
turcos, pasó a pertenecer a la iglesia católica. Los elementos
islámicos todavía son evidentes en la actualidad: paredes provistas
de hornacinas para rezar, inconfundibles arcos en forma de S
y frescos geométricos en la cúpula. Cerca de la mezquita se halla la
sinagoga, otro de los extraordinarios monumentos de Pecs.
Construida en 1869, posee tribunas y bancos tallados en madera de
roble, pinturas en el techo y una ornamentada arca de la Alianza en
el santuario.
Entre los mejores museos de la Pecs destacan el
Museo de Victor Vasarely y el Museo de porcelana de Zsolany.
Vasarely fue el fundador del Op Art, estilo creado en la década de
1960, y aunque algunas de las obras expuestas han perdido su
vigencia, la mayoría mantienen los efectos de perspectiva ilusoria y
tensión cromática. La fábrica de porcelana de Zsolany, creada en
1851, estuvo a la vanguardia del arte y el diseño de Europa durante
más de medio siglo. Muchos de sus azulejos eran utilizados para
decorar edificios de todo el país y contribuyeron a establecer un
nuevo estilo de arquitectura panhúngaro. Posteriormente los
comunistas convirtieron la factoría en una planta productora de
aislantes de cerámica. El museo fue el hogar de la familia Zsolany y
contiene muchos de sus efectos personales. En la planta baja se
exponen obras del conocido escultor Amerigo Tot. |