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Con
un clima continental muy marcado, la República Checa nos depara
un agradable calor en verano y un invierno glacial. Octubre y
noviembre suelen ser muy lluviosos, y en pleno invierno las
nevadas pueden llegar a ser de escándalo (en invierno la
temperatura siempre ronda las cero grados y la nieve puede durar
muchas semanas). |